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¿Adiós al “peso fortachón”?

La narrativa presidencial respecto de la fortaleza del peso, siempre falsa, en estos momentos ya no tiene sustento.

El presidente López Obrador, como su antecesor López Portillo, está obsesionado con el peso. Lo considera un termómetro del desempeño de su gobierno y al parecer lo sigue con avidez día con día.

El presidente López Portillo preguntaba cada día por el nivel de la reserva internacional en el Banco de México y cómo iban las lluvias (por las cosechas). AMLO tiene al tipo de cambio.

Como le ocurre en tantas ocasiones, el Presidente ha desarrollado una realidad y narrativa paralela: gracias a su gobierno, el peso ha sido de las monedas que más se ha fortalecido (apreciado) en el mundo. Lo presumió así, de hecho, en su “informe” del 1 de julio, cuando festejó un año de su aplastante victoria electoral. Dijo, nada menos, que era la moneda que más había ganado valor frente al dólar.

Pero AMLO engaña (y quizá también se engaña) comparando el tipo de cambio del 30 de noviembre (justo antes de iniciar su administración, en que estaba en 20.453 pesos por dólar) con la fecha de su preferencia. Esto porque tomó una decisión profundamente negativa para los mercados como Presidente Electo. El 29 de octubre, después de una farsa disfrazada de “consulta pública”, anunció formalmente la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

Dicha “consulta” tuvo lugar del 25 al 28 de octubre, y el anuncio con los detalles se hizo el 15 del mismo mes (denotando la falta de seriedad de la misma, dados los pocos días disponibles para organizarla). Ese 15 de octubre el tipo de cambio interbancario (cotización a la venta) había cerrado en 18.8175 pesos por dólar, paridad que inició una caída significativa a partir del 18 de octubre. Es esa paridad, no la del 30 de noviembre la que se debería utilizar para comparar.

Por supuesto, el Presidente usa la de noviembre. Una y otra vez ha presumido el “peso fortachón”. Ya el término es falso, dado que el peso está significativamente subvaluado, esto es, el país es “barato” para el extranjero; muchos países son “caros” para los mexicanos. Pero lo del “peso fortachón” cumple con la forma obradorista de presentar muchas cosas: transmite una imagen clara, sencilla de entender para cualquiera, pero (el detalle) falsa.

Pero incluso esa narrativa se está desplomando. El tipo de cambio interbancario cerró el 28 de agosto en 20.0840 unidades por billete. La moneda nacional trae una inercia de pérdida de valor, causada por factores externos e internos, que prácticamente ha sido ininterrumpida durante todo el mes de agosto.

Esos 37 centavos de distancia que hoy (28 de agosto) existen con respecto al final de noviembre no son poca cosa, pero la brecha que tanto le gustaba presumir al Presidente se ha cerrado considerablemente.

 

 

El “peso fortachón” puede tener los días contados si siguen las malas noticias, como ha sido la reducción en el crecimiento esperado para 2019 por parte del Banco de México, que ahora se encuentra entre 0.2% y 0.7%.

Puede recuperarse en otros momentos, por supuesto, pero la narrativa presidencial al respecto de la fortaleza de la moneda, siempre falsa, en estos momentos ya no tiene sustento ni siquiera comparando con el inicio del sexenio, ya no digamos con las fechas en torno a la fatídica decisión del NAIM.

 

@econokafka