Inflación, uno de los saldos de la crisis petrolera

22-01-2018 07:32 Por Arena Pública

La crisis de los precios petroleros a nivel global convirtieron el subsidio de la gasolina en ganancia para Hacienda.

La crisis de los precios petroleros se esfumó en 2016, pero sus secuelas continúan irresueltas.

La crisis de los precios petroleros se esfumó en 2016, pero sus secuelas continúan irresueltas.

Entre junio de 2014 y enero de 2016 los precios del petróleo a nivel global cayeron 70%, una de las peores crisis desde la Segunda Guerra Mundial, la más persistente desde el colapso de 1986.

Los 20 meses pusieron fin a un periodo de precios históricamente elevados que comenzó en 2003. El petróleo West Texas Intermediate (WTI), que se utiliza como referencia para imponer el precio de la mezcla mexicana, pasó de un promedio anual mayor a los 94 dólares por barril entre 2011 y 2013 a 48 dólares en 2015 y 43 en 2016.

La razón de la caída se explica de forma simple: mucha oferta y poca demanda. Estados Unidos mejoró la eficiencia de su producción lo que desembocó en un auge de petróleo de esquisto, al mismo tiempo que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) –líderes de la producción global- decidieron no reducirla.

 

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Por otro lado los analistas anticiparon un menor crecimiento de la economía global para el periodo 2015-2016 que debilitó las expectativas respecto de la demanda que habría de petróleo.

En retrospectiva, uno de los saldos de la crisis de los precios petroleros fue la reducción o eliminación de subsidios energéticos en un gran número de países emergentes, de acuerdo con las Perspectivas Económicas Globales 2018 del Banco Mundial, lo que dio un respiro a las finanzas públicas.

En México el subsidio a la gasolina -que se implementó por lo menos dos décadas- se eliminó de forma automática.

Cuando los precios del petróleo comenzaron a disminuir drásticamente a partir de junio de 2014 la Secretaria de Hacienda –que administró el precio de la gasolina hasta febrero de 2017- en vez de mantener o reducir el costo del combustible decidió incrementar su precio en 2015, 2016 y enero de 2017.

 

La Secretaría de Hacienda incrementó el costo del combustible hasta 2017 pese a la disminución del precio del petróleo.

  

Mientras que en países como Estados Unidos, donde el precio del combustible se rige por las leyes de mercado, el precio de la gasolina comenzó a disminuir conforme ocurría con el petróleo.

El precio de la gasolina regular en Texas –con el mismo octanaje que la Magna mexicana- por ejemplo, pasó de 0.9 dólares por litro en julio de 2014 a 0.53 en julio de 2016, una disminución mayor a 40%.

No así en México donde el precio de la Magna, la más utilizada en el país, pasó de 13.3 pesos por litro en 2014 a 15.9 en enero de 2017, un incremento de 20% en ese periodo menor de tres años.

Ya que el precio de la gasolina en México comenzó a ser más alto que en países donde se regía por el mercado, el subsidio se convirtió en una especie de impuesto porque el país importa de Estados Unidos 60% del combustible que consume.

Es decir, a partir de junio de 2014 comenzó a comprar 6 de cada 10 litros de gasolina barata en Estados Unidos y a venderla con un precio mayor, así generó una ganancia.

 

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Tan solo en 2015 el gobierno recaudó 92 mil millones de pesos por la venta de gasolina importada de acuerdo con un estudio de Bancomer, ese año la gasolina tuvo un costo promedio de 0.65 dólares por litro en Texas y 0.85 en México, una diferencia de 30%.

La crisis de los precios petroleros a nivel global convirtieron el subsidio de la gasolina en ganancia para Hacienda, a la vez que la decisión gubernamental de incrementar el costo de la gasolina fue uno de los principales factores que provocó un incremento generalizado de los precios de los bienes y servicios, de acuerdo con el Banco de México, aunque no fue el único.

 

Otros sectores pudieron beneficiarse de la crisis de lo precios del petróleo.

 

En diciembre de 2015 México logró registrar la tasas de inflación más baja desde que se tiene registro en 1970 con 2.1%, para enero de 2017 se duplicó hasta llegar a 4.7%.

México desaprovechó la crisis de los precios del petróleo para impulsar la actividad económica, por ejemplo, impulsando sectores con altos requerimientos de combustible como el sector agropecuario o el manufacturero.

El hueco que dejaron los ingresos petroleros en las finanzas públicas –que representaban más de 30% hasta 2013- presionó a Hacienda para incrementar el precio del combustible y obtener una ganancia a costa del bolsillo de los ciudadanos.

 

 

MÁS INFORMACIÓN: Perspectivas Económicas Globales 2018, Banco Mundial, enero 2018.