Las Placas de Morelos, el SAT y la Frontera Norte: ¿En qué se parecerán?

Como ya todo mundo sabe, hasta el procurador Ferrari de Peña Nieto, las leyes y regulaciones dejan huecos a través de los cuales las eludimos. 

Solo para recordarle al amble lector, la elusión es legal, es decir, consiste en identificar los huecos legales o regulatorios para no cumplir con lo establecido sin cometer alguna falta. 

Para ilustrarla nada mejor que un ejemplo reciente. Una buena proporción de los autos de lujo (por arriba de los 250,000, IVA incluido) que circulan en el área metropolitana de la ciudad de México lo hace con placas de Morelos. La razón es muy sencilla, en esa entidad no se paga tenencia, sin importar el valor del auto. 

En este mismo espacio revisé hace algunos meses la pérdida de ingreso que ha tenido la CDMX por este concepto. Fue un grave error de los gobiernos panistas devolver la potestad del impuesto sobre la tenencia de los vehículos a las entidades federativas.

La propuesta de disminuir el impuesto al valor agregado, y peor aún, el ISR en la frontera tendrá infortunadamente la misma consecuencia: la erosión de los ingresos tributarios. 

Esto será así no solo por la pérdida de ingresos tributarios provenientes de la disminución de tasas en la frontera, sino porque esa legislación abre un hueco (un socavón del tamaño de los de Ruiz Esparza) a través del cual los contribuyentes, personas morales y físicas, podrán cambiar sus domicilios fiscales a alguna entidad municipal de la franja fronteriza. 

Sin temor a equivocarme, habrá mucho domicilio fantasma (tal y como sucede con los domicilios de los que poseen autos con placas de Morelos) en, por ejemplo, Matamoros, Tamaulipas. Y ¿cómo se hará esto?  

Bueno, no se necesita mucha imaginación para darse cuenta que habrá despachos de contadores y abogados fiscalistas que puedan abrir oficinas en las ciudades de la frontera y diseñar un esquema para que sus clientes cambien sus domicilios fiscales para allá.

Es cierto que el SAT generalmente acude a verificar el domicilio y hasta fotos toma, pero eso no es obstáculo para que en espacios pequeños se instalen un buen número de oficinas de personas físicas o morales a un precio razonablemente bajo que compensaría con mucho la baja carga fiscal. 

Esta vez no hablo de las empresas grandes que tienen el dinero para contratar los contadores y abogados fiscales, y por supuesto rentar oficinas formales en la frontera, hablo de personas físicas, las que normalmente no cuentan con esa posibilidad, pero que, en esta ocasión, sí la tendrán si es que se reduce el ISR PF en la frontera. Piense en un médico o un abogado penalista exitoso y dígame si esto no lo podrán hacer.

Y si a esto le agregamos la evidencia contundente que arrojó un estudio reciente de que la tasa diferenciada de IVA en la frontera no contribuyó en el agregado a incrementar el consumo ni la inversión en esa zona durante los años en que el impuesto al consumo fue diferenciado, pues no se ve porqué cuatro o cinco años después sí lo hará. 

Como bien lo ha dicho el presidente electo, el consumo se incrementa con un incremento en el salario real (hasta aquí la cita del presidente electo), no con un decremento en impuestos. 

Y la inversión se promueve, con estado de derecho, con la desaparición del crimen organizado que pide su contribución, con capacitación laboral, con infraestructura competitiva y con un buen ambiente de negocios. Esto es más efectivo que una política fiscal que generará mucho hueco.

El recurso fiscal que se dejará de recaudar de la frontera (casi todo el programa de NINIS) lo necesitamos para promover el desarrollo del sur del país. Así, con una zona sureste desarrollada, los habitantes de ésta, no tendrán incentivos de irse a las maquiladoras del norte a trabajar. A la frontera se la ha subsidiado a través del tiempo a costa del sureste del país, región en la que está la tierra del presidente electo. Ojalá recapacite.