¿Qué es una política económica de izquierda?

Hace unos años Don Samuel Lichtensztejn Teszler (1934-2018) compiló una serie de artículos en un libro que intituló Política Económica en América Latina (Universidad Veracruzana).

Su objetivo no era el de caracterizar las políticas económicas de izquierda seguidas por los distintos gobiernos de esa ideología en los países de la región, sino simplemente editar un libro para conocer las políticas de dichos países.

En su introducción jamás se refiere a la selección de países, pero dejó fuera a México y a Colombia (gobiernos de centro-derecha en ese entonces), por lo que uno puede inferir que la selección de los países a incluir en el libro fue hecha con base en su ideología (de las naciones).

Otro dato curioso, dejó fuera a la Bolivia de Evo Morales y a la Venezuela de Chávez/Maduro. Incluyó a la Argentina de los Kichner, al Brasil de Lula y Dilma, al Ecuador de Correa, al Perú de Humala, y al Chile de Lagos y Bachelet.

Puedo asumir entonces que de manera intencional o no lo que quiso es caracterizar la política económica de izquierda. Ahora bien, al concluir el libro uno puede obtener factores comunes en la política de gobiernos emanados de esa corriente.

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Con estos en la mente, entonces se puede fácilmente inferir en qué se diferencia una política económica de izquierda de una de centro-derecha como la de Pastrana y Uribe en Colombia o Fox y Calderón en México.

Ese ejercicio lo he realizado y discutido en otras instancias, pero puedo compartir que la diferencia no es tan fuerte en lo general. Ninguno de los gobiernos de izquierda analizados en ese libro incurrió en déficit fiscal importantes, si acaso muy pequeños, al igual que Calderón.

Su crecimiento económico fue más robusto, es cierto, por el auge de las commodities a inicios del siglo XXI. Los frutos de este boom en todos los países de América del Sur se destinaron para implementar programas sociales y de construcción de infraestructura.

En México la administración de Fox y Calderón utilizaron los excedentes del boom petrolero para financiar la introducción de programas sociales (prácticamente nada de infraestructura adicional a la inercial, esto es, a costa de ésta), en particular el Seguro Popular.

Chile fue ejemplo porque además creo fondos de estabilización con parte de los recursos provenientes del cobre. México, entró a ese barco muy tardío, en el año 2012.

Naturalmente cuando la fiesta de las commodities terminó, la mayor parte de esos países con gobiernos de izquierda sufrió. Pero también México, de centro-derecha.

Lo que quiero transmitir, es que ahora con la excepción de Venezuela la política económica de los países, sean de izquierda o derecha guardan la estabilidad macroeconómica. Lo que las diferencia es en la distribución de gasto, entre construcción de infraestructura y programas sociales.

Asimismo, los diferencia la creatividad para diseñar esos programas, así como las poblaciones objetivo de las propias políticas.

Dicho esto, es necesario que la política económica, sea de la ideología que sea, debe diseñarse de manera tal que impacte sobre los tres objetivos básicos que debe tener cualquier país, y que se nos olvidan:

lograr crecimiento económico sostenido a tasas congruentes con el potencial; abatir la pobreza; y, lograr una sana distribución del ingreso y oportunidades.