Requerimos una postura monetaria que reduzca la inflación al 3%: Banxico

22-10-2018 08:14 Por Arena Pública

El gobernador Alejandro Díaz de León habla sobre el fuerte proceso inflacionario visto en la economía, el alto diferencial de tasas con EU y la postura monetaria del banco central.

El gobernador del Banco de México entrevistado en su oficina de la Ciudad de México

La inflación regresó a la economía mexicana como no lo había hecho en más de una década.

El fuerte crecimiento visto en los precios de las gasolinas y el gas fueron uno de los factores más importantes del fenómeno inflacionario que tuvo su pico el año pasado, pero que aún persiste. Y ello ha puesto al Banco de México en guardia.

Lo advierte el gobernador del banco central en una entrevista en su oficina de la Ciudad de México. “Eso implica que, obviamente, tiene que haber una postura monetaria que contribuya a que la inflación retorne a la meta de 3%”, dijo.

Y es que las tasas de interés se elevaron a un ritmo como no lo habían hecho en mucho tiempo. Sin embargo, de los dichos del gobernador, es posible que la Junta de Gobierno del banco central tenga que hacer algo más aún.

 

¿Cuáles son los principales riesgos internos para los próximos meses en el país?

En los riesgos para el crecimiento destaco que los últimos datos han mostrado una desaceleración en el ritmo de actividad económica. De hecho fueron los elementos que dieron lugar a una revisión a la estimación de crecimiento para este año y también para el rango del año siguiente.

En ello confluye una inversión que ha estado débil por diversos factores: Ya lleva un tiempo prolongado la inversión con un entorno de debilidad, uno de ellos ha sido la incertidumbre ligada al tratado de libre comercio. En las últimas semanas hemos tenido noticias muy importantes acerca del acuerdo entre los tres países que puede reducir esta incertidumbre.

En el rubro de la inflación, sobre todo ha sido la presión en los precios de los energéticos la que en los últimos trimestres ha presionado, principalmente la inflación no subyacente, pero también por los efectos indirectos en algunos servicios y mercancías que utilizan algunos energéticos en su producción.

También destacar en el ámbito externo un entorno donde la Reserva Federal sube tasas de interés, donde ha habido depreciación en los tipos de cambio en economías emergentes y donde ha habido menor incentivo a invertir en activos de economías emergentes.

 

¿Considera que el cambio de gobierno modifica su balance de riesgos?

Es importante destacar que siempre que hay un cambio de administración hay una cierto costo de arranque de los programas, de las prioridades de la nueva administración. Eso sucede normalmente cada seis años. En general los mensajes que ha habido en cuanto al programa macroeconómico que se prevé den a conocer hacia finales del año, se espera que tenga un entorno macro congruente, que promueva la estabilidad -ellos mismo lo han establecido- y habrá que ver las definiciones en muchos elementos particulares.

Pero destacaría que es usual que cuando hay un cambio de estafeta en la administración del gobierno federal a veces hay ajustes en programas, en prioridades, y esto puede implicar una cierta desaceleración en algunos rubros de gasto, sobre todo en los meses iniciales; pero esto es algo común y es de esperarse con cada cambio de administración.

 

¿Diría que este cambio de administración, en particular, el efecto podría ser mayor o lo está esperando igual?

Eso dependerá del tipo de revisión que se haga en los programas de gasto. Si hay una revisión importante, pudiera ser un ajuste un poco mayor y eso estará por verse en los próximos días. Pero lo que es importante es que se han dado mensajes adecuados en materia de prudencia macroeconómica y vamos a esperar a ver detalles que serán muy importantes en el Paquete Económico.

 

El diablo está en los detalles y habría que esperar al primero de diciembre. Se ha hablado mucho acerca del impacto de la corrupción en la economía. ¿Al Banco de México le parece razonable medir estos impactos?

En las propias encuestas que hacemos con el sector privado, tanto con analistas como con líderes empresariales, hemos detectado que en los últimos trimestres ha habido un incremento importante en la falta de estado de derecho. Y esto es una preocupación para la actividad económica y básicamente en rubros como la impunidad, la inseguridad y también la corrupción.

Entonces, sí es un factor que está gravitando en contra de la inversión, en contra de la actividad económica. En ese sentido, es una variable que es muy importante tratar de dimensionar y tener una sensibilidad de cómo está afectando al ritmo de crecimiento.

También los esfuerzos que han hecho, en particular el Inegi, para cuantificar algunos de estos problemas, es importante. Nos ayuda a tener un parámetro y a monitorear si se va en la dirección correcta o no.

 

¿Cree que el banco central debe desarrollar algún tipo de indicador al respecto o es un asunto que le incumbe a otra a otro organismo?

Creo que los esfuerzos que ha hecho el Inegi en la materia son muy atinados y son importantes. Es una buena base para tener estos indicadores y calibrar si se va mejorando o no.

Y destacaría que lo que a nosotros nos toca es recoger -sobre todo en los indicadores de opinión del sector privado- qué tan relevante o no es alguna de estas variables. No necesariamente hacer una medición estadística formal.

 

El diferencial de tasas con Estados Unidos sigue siendo elevado. ¿Cree usted que se mantendrá este diferencial de tasas en este rango que muchos consideran demasiado alto?

El diferencial de tasas hay que verlo dentro del contexto. Cuando se tiene una perspectiva histórica y se compara con episodios con diferentes circunstancias puede parecer elevado. Pero cuando vemos la diferencia que ha habido en cuanto a la inflación en México y en Estados Unidos en los últimos dos años, la diferencia ha sido muy marcada.

El año pasado tuvimos, en términos de inflación, un año muy complejo. La inflación fue de 6.77% en diciembre del año pasado. No se había registrado un nivel de esta magnitud en más de una década. Realmente fue un año muy complejo en cuanto a inflación para nuestro país el año pasado.

Eso implica que obviamente tiene que haber una postura monetaria que contribuya a que la inflación retorne a la meta de 3% y también tenemos que ser conscientes de que esto se hace en un entorno internacional donde las tasas de interés en Estados Unidos han venido subiendo, donde ha habido una fortaleza del dólar y un menor apetito por los instrumentos en los mercados emergentes; y en el cual necesitamos que este canal contribuya a que la inflación regrese y se mantenga alrededor de la meta.

Muchas veces se pueden comparar diferentes periodos en la historia que pueden tener diferentes circunstancias. Definitivamente dado el diferencial de inflaciones y la diferencia en las presiones inflacionarias que hemos tenido, consideramos que la postura monetaria que ha requerido nuestro país ha sido de alzas de tasas de interés que se han dado más rápido y en mayor magnitud de las que ha hecho la Reserva Federal

 

¿Cuál es el máximo crecimiento que puede alcanzar México sin acelerar la inflación?

Esa reflexión apunta hacia el producto potencial en la economía. Ésta es una de las grandes preguntas donde suena casi a como uno quisiera que la economía tuviera un crecimiento potencial más elevado.

La realidad es que en los últimos años ha estado entre 2.5% y 3% y no ha salido de ese rango. Si uno hace una muestra de 10, 20 años de crecimiento, ha estado alrededor de esas cifras. En la medida en la que se mejore la productividad, se pueda hacer más eficiente -tanto el factor trabajo, se pueda acumular mayor capital, adoptar mayor tecnología- se va a tener una economía que pueda sostener mayores niveles de crecimiento sin que ello pudiera implicar repercusiones en los precios. Entre mas productiva es una economía, mayor puede ser el crecimiento que puede sostener sin presiones en los precios.

 

 

En el rubro de la inflación, sobre todo ha sido la presión en los precios de los energéticos la que en los últimos trimestres ha presionado, principalmente la inflación no subyacente, pero también por los efectos indirectos en algunos servicios y mercancías que utilizan algunos energéticos en su producción.

 

 

Esto me lleva a una pregunta obligada que tiene que ver con el mandato doble del Banco de México y hay propuestas legislativas al respecto. ¿Qué opina acerca de esto?

Destacaría que el mandato y la autonomía del Banco tienen lugar en 1993, precisamente como una medida para tratar de evitar el mal uso de la emisión de dinero primario que se hizo en las décadas previas y que desencadenó en episodios de crisis muy dolorosos y lamentables y que la sociedad ha buscado evitar a toda costa.

Precisamente este mandato surgen de esa necesidad de evitar que la emisión de dinero primario se utilice con objetivos de corto plazo y ajenos a la estabilidad.

De ahí que, en la mayoría de los bancos centrales, el principio más común es el de estabilidad. Son pocos quienes tienen este mandato dual.

Y tiene su razón de ser precisamente en cuáles son los instrumentos que tiene el Banco de México: El Banco de México tiene la emisión de dinero primario. Y ésta difícilmente puede contribuir, de manera sostenida, al crecimiento en el largo plazo.

Se puede no ser preciso de qué puede afectar al crecimiento. Pero realmente la manera como –inclusive- la propia Reserva Federal conceptualiza el tema del crecimiento, en particular del empleo, es más bien: mantener estable lo más posible un nivel de empleo promedio de largo plazo. No es tanto que pueda cambiar el crecimiento potencial en la economía.

En el caso de México lo que se podría hacer es suavizar los ciclos económicos, que no tuviera incrementos y reducciones muy pronunciados a lo largo del ciclo; pero el banco central no tiene los instrumentos para poder modificar el crecimiento potencial de la economía en el mediano o largo plazo.

Entonces, no es un objetivo que pudiéramos alcanzar con los instrumentos que tenemos a nuestro alcance. El crecimiento realmente gravita alrededor de usar mejor a la mano de obra, la tecnología, mayor acumulación de capital, la productividad. Obviamente las condiciones monetarias en la economía pueden contribuir a suavizar estos ciclos, pero difícilmente a modificarlo de manera sostenible.

 

Una de estas propuestas menciona que el senado determinará las metas económicas a las cuales el Banco de México se sujetará. Esto tiene una connotación, incluso, de violación de la autonomía del banco central. ¿Cuál cuál es su opinión?

Esta propuesta en particular va en sentido contrario al concepto de la autonomía. Quedó muy claro, en la práctica, que tener al banco central sujeto a un poder -en el caso anterior era al ejecutivo y al gobierno federal, en este caso que se propone sería el senado pero en la comparación será la misma- que tengan objetivos de corto plazo, que sean distintos al de la estabilidad y que pueden promover un uso de crédito expansivo en beneficio de algunos sectores en claro detrimento de la estabilidad, sería claramente ir en contra de la autonomía misma.

Estaría poniendo en riesgo que el uso que le va a dar el Estado a la emisión de dinero primario, del papel moneda, sería el de procurar la estabilidad y estaría –además- sojuzgando a la emisión y al manejo del banco central, a un criterio del senado.

 

En caso de prosperar una propuesta así, esto es un claro riesgo para la economía, ya no solamente para el Banco de México.

Nosotros consideramos que la autonomía del Banco de México ha sido muy útil para que el país cuente con estabilidad macroeconómica. Creemos que los elementos que han funcionado para darle estabilidad al país se deben de mantener y se deben de reforzar.

En este sentido no vemos que tenga ningún beneficio buscar una alternativa con estas características y claramente podría poner en riesgo la estabilidad financiera y la percepción sobre cuál podría ser el uso del banco central en el país.

 

Al iniciar un nuevo gobierno quizá las presiones políticas se multipliquen en el sentido de “tenemos que crecer más porque hay una promesa hecha a los votantes para que así ocurra”. Y, para hacerlo, hay que tomar de las reservas del banco central -allí hay una idea suelta-. ¿Qué piensa al respecto?

Hemos visto con agrado los mensajes de la nueva administración acerca de respetar la autonomía del Banco de México y de contribuir a la estabilidad con una conducción de las finanzas públicas congruente con un marco macroeconómico de estabilidad. En ese sentido creo que esos son mensajes muy positivos.

No debemos perder de vista que la estabilidad no es un fin en sí mismo. También se comparte la reflexión de que el crecimiento no puede darse de manera sostenida en un entorno sin estabilidad. La estabilidad es indispensable, y en ese sentido hay que utilizar los diferentes instrumentos de política pública para los diferentes fines.

Claramente el uso del financiamiento del banco central para perseguir objetivos de corto plazo -ha estado probado en nuestra propia experiencia y en otros países- termina siendo una receta muy dolorosa que acaba con crisis financieras profundas y que tienen afectaciones muy importantes especialmente a la parte de la población de menores ingresos.

En ese sentido es muy claro que los instrumentos del banco central deben estar enfocados a propiciar estabilidad y hay muchos otros elementos de política pública que se pueden utilizar para promover un mayor crecimiento en la economía.

 

Se publicó en medios hace algunas semanas atrás que 300 funcionarios del Banco de México se habían retirado o habían pedido su retiro para no ver afectados sus planes de pensiones. Estamos hablando de un porcentaje importante si esta información la confirma. ¿No implica riesgos de operación para el propio banco central o riesgos incluso de una pérdida en su calidad institucional?

El número es inferior. Estamos hablando del orden de entre 160 a 170 y esto es, obviamente, una cifra que se va ajustando. En los últimos meses son del orden de 170 las personas que han decidido ejercer su derecho a la jubilación. Son personas que ya tenían desde hace tiempo la posibilidad de jubilarse, pero que habían encontrado en su condición personal de edad y de vida seguir trabajando en el Banco. Es gente que ha sido muy valiosa para el Banco en diferentes ámbitos de responsabilidad.

Me gustaría destacar que el Banco tiene y ha podido formar una buena capa de capital humano y obviamente es importante que podamos lograr un buen balance entre los principios de austeridad, que son muy deseables, y el poder retener -y mantener- un buen capital humano.

 

Esta propuesta del presidente electo ¿no ve que afecte a la calidad institucional del banco central?

Entendemos que es un proceso. Es un proceso del que hemos visto ya algunos primeros pasos en la instancia legislativa.

Habrá otros pasos en la instancia presupuestal y puede haber otras definiciones en este sentido y lo estamos viendo y siguiendo con atención y esperamos encontrar -como mencionaba- un buen balance entre esta deseable esfera de austeridad y también la del poder retener el capital humano que le pueda servir no al banco sino, al final del día, al país para cumplir con el mandato del banco.

 

La banca no sube sus tasas pasivas como suben las tasas objetivo del Banco de México. Y por otro lado seguimos muy escasos en términos del crédito bancario en relación a lo que necesita la economía. Lo que sí vemos son ganancias estratosféricas sobre todo en los grandes bancos que operan en el país. ¿Qué opina al respecto?

Una de las finalidades más importantes del banco es promover el sano desarrollo del sistema financiero. En los últimos años hemos tenido un sistema financiero que ha crecido después de la crisis de 95. Hemos tenido ya por varios años un crecimiento y esto ha permitido que cada vez un mayor número de hogares y de empresas puedan tener acceso al financiamiento.

A pesar de ello, seguimos estando muy por debajo de la intensidad de financiamiento, ya no digamos de economías avanzadas, sino de economías emergentes. Esto claramente apunta a que hay todavía una tarea importante por hacer para mejorar el acceso al financiamiento, tanto de los hogares como del lado de las empresas.

Y destacaría que en cuanto a las condiciones del financiamiento también es de esperarse que en la medida en que se van atendiendo y cubriendo a nuevos sectores de la población, tanto del lado de los hogares como las empresas, en la medida en que se va teniendo esta mayor penetración financiera (aunque) en un principio (tengan) un riesgo de crédito mayor por no tener historial crediticio, se pueden justificar -dado el riesgo- niveles de tasas de interés más elevadas.

Pero con el paso del tiempo es importante reforzar la competencia, mejorar la transparencia en cuanto a los costos financieros para que los consumidores puedan escoger las alternativas de menor costo.

El Banco de México ha venido desarrollando diferentes herramientas que permiten comparar los costos de los servicios financieros y consideramos que hacia adelante hay mucho camino por hacer para, inclusive, utilizar las nuevas tecnologías -y no solo las que están asociadas a la ley Fintech- y en general todas las nuevas tecnologías que realmente vienen a revolucionar los servicios.

Esto nos va a permitir accesar a una población cada vez mayor a costos muchos menores. Asi que sí prevemos que el Banco de México pueda jugar un rol activo, importante, hacia adelante en mejorar las condiciones de financiamiento, aprovechar las nuevas tecnologías, precisamente para que esos servicios puedan tener mejores condiciones a los usuarios.

 

¿Hay alguna propuesta en concreto?

Una, que es de reciente publicación, es una disposición para utilizar los depósitos de nómina como fuente de pago en los créditos.

Como sabes, desde el primer trimestre del año tenemos un nuevo procedimiento para emitir disposiciones. Las subimos en el portal y recibimos comentarios. Ya hemos emitido dos borradores de esta disposición y estaremos -ya próximo en los siguientes días- a publicar la versión final de estas disposiciones.

Y el objetivo es muy sencillo: Si un trabajador tiene una cuenta de nómina donde tiene un depósito quincenal seguro y conocido, debe utilizarse para poder bajar el riesgo y la tasa de interés asociada a los créditos de nómina. Y no sólo los créditos de nómina, también en esta disposición se va a permitir vincular el pago o el servicio de otros créditos, inclusive con más de una institución puede ser con diversas instituciones financieras, que pueden estar vinculadas a la nómina de la persona física.

Es equivalente a darle al trabajador la titularidad de la fuente de pago para mejorar su riesgo crediticio. Sentimos que puede tener un impacto muy importante y es un claro ejemplo de cómo a través de eficiencia, disminuyendo el riesgo de las operaciones crediticias, se puede tener acceso a mejores condiciones de financiamiento y, en este caso muy tangible, en el caso de las nóminas que millones de trabajadores reciben.

 

¿Qué piensa sobre entregar remanentes de operación al gobierno federal a partir de ganancias efectivas? ¿Hay algún planteamiento del banco central?

Este es un punto muy importante -que sale inclusive en la propia ley del Banco en donde viene qué debemos hacer con el remanente de operación, cómo debe calcularse el remanente de operación.

Y en ese sentido lo que siempre se ha buscado es que el Banco cuente con un capital adecuado. Obviamente, cuando hay mucha volatilidad en el tipo de cambio y cuando dentro del balance del Banco de México una parte muy importante del balance y de los activos lo constituyen las reservas internacionales; es claro que las fluctuaciones en el tipo de cambio pueden afectar de manera considerable el nivel de capital que tiene la institución.

Entonces aquí el balance adecuado es: cómo conviene constituir una reserva o dimensionar cómo se puede proteger de la mejor manera posible el capital del Banco para que -de alguna u otra manera- pueda soportar esta flotación y esta flexibilidad que hay en el tipo de cambio; y que realmente sea el remanente de operación que tiene una alta probabilidad de no revertirse por esta fluctuación…

 

…¿habría que hacer alguna modificación en el artículo 55 de la ley del Banco de México?

No es un tema que requiera de una modificación legal. En la medida en la que vayamos adecuando nuestras mediciones y cálculos iremos evitando que estos posibles escenarios -como planteas que se pueda debilitar (el capital del Banco) en caso de una apreciación del tipo de cambio- que realmente no suceda porque pueda resistir inclusive para un rango importante de estos potenciales resultados.

 

Estoy pensando en tentaciones desde los gobiernos para tomar dinero y financiar su gasto público de una manera claramente irresponsable            porque es dinero que se entrega basado en operaciones de depreciación de la moneda que no sabemos si se van a quedar allí o van a regresar con una apreciación…

Es muy importante el punto que señalas y me gustaría dejar en claro que el tema importante es que en la determinación del remanente de operación éste sea aquella cantidad que ya prácticamente tenga una probabilidad bajísima, o prácticamente cero, de revertirse como resultado de una potencial apreciación del tipo de cambio.

Y en ese sentido -siempre hay estimaciones al final del día sobre qué es lo que puede suceder con la flotación y la variabilidad del tipo de cambio- para el Banco es muy importante acotar y proteger de la mejor manera posible el capital del Banco; sin que también por ello evite -eventualmente -lo que acaba siendo el señoreaje.

Diversos bancos centrales en el mundo pasan estos ingresos, asociados al señoreaje, a los gobiernos federales o al estado, al ser realmente algo que es atribución –en este caso- del Estado mexicano.

La clave es encontrar un buen balance en cómo determinar el punto en el cual se tiene una adecuada protección ante la fluctuación del tipo de cambio.

 

me gustaría dejar en claro que el tema importante es que en la determinación del remanente de operación éste sea aquella cantidad que ya prácticamente tenga una probabilidad bajísima, o prácticamente cero, de revertirse como resultado de una potencial apreciación del tipo de cambio.

 

…Y que se tenga una Junta de Gobierno que no responda a ningún otro interés más que al interés que la Constitución le marca al banco central.

Coincido plenamente en que la mayor fortaleza en la conducción del Banco de México está en su Junta de Gobierno. Para mí ha sido una oportunidad y un privilegio compartir con los miembros actuales de la Junta de Gobierno. Son mexicanos y mexicanas muy comprometidos con los objetivos y con el mandato del Banco y creo que es importante que la Junta, hacia delante, siga conservando esas prioridades.

 

Con un tipo de cambio flexible y con una línea como la que se tiene con el Fondo Monetario Internacional ¿acaso no es excesivo el monto de reservas internacionales que mantiene el banco central de más de 170 mil millones de dólares?

En general cuando se hacen métricas en función del comercio internacional, exposición por tenencia de extranjeros en instrumentos de moneda nacional y algunas otras de las comparaciones para determinar la suficiencia de las reservas internacionales, nuestro país sale bien librado pero no es de los que tiene los niveles más altos.

En ese sentido, la línea de crédito flexible que se tiene con el Fondo Monetario Internacional es un buen complemento en caso de enfrentar un escenario adverso. También destacaría que, en la medida en que los incrementos en las reservas internacionales usualmente venían por los excedentes en divisas de Pemex y éstos ahora se han reducido de manera importante, las fuentes también de aumento en las reservas internacionales se han reducido en los últimos trimestres.

Esto hace que seamos cautelosos en cuanto a si conviene modificarlo o no. Creo que tener un nivel como el actual nos ha funcionado bien para hacer frente a escenarios externos de volatilidad. Para una economía tan abierta y tan integrada en la economía global, tener una suficiente cantidad de disponibilidad de recursos en moneda extranjera es útil para enfrentar riesgos y escenarios que pueden ser adversos. Y, en ese sentido, creemos que el nivel que tenemos de reservas internacionales y la línea crédito flexible, da amplia disponibilidad de recursos en moneda extranjera.