Argentina se está empobreciendo

14-10-2018 20:14 Por Arena Pública

En entrevista el economista liberal, profesor y conferencista argentino Iván Cachanosky responde ¿por qué Argentina no funciona?

Iván Cachanosky es Magíster en Economía Aplicada y profesor de la Universidad Católica Argentina

Las crisis económicas persiguen a los argentinos, o al revés. No es humor negro, va más allá. Como aquello de que “los argentinos no son buenos ni malos: son incorregibles” pronunciado por Jorge Luis Borges, el mayor escritor argentino del siglo XX.

El hecho es que en los últimos meses Argentina se viene enfrentando a una nueva crisis financiera que está pulverizando los bolsillos de millones de argentinos y, por supuesto, la credibilidad del gobierno del presidente Mauricio Macri.

No es para menos con una devaluación del peso de 100 por ciento en lo que va del año y una inflación estimada que supera el 40 por ciento. Cifras alucinantes, aunque ya predestinadas desde las postrimerías del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

¿Por qué Argentina no funciona? Es la pregunta que se hace Iván Cachanosky, un economista argentino liberal, profesor y conferencista, con quién conversamos en su hotel, en la colonia Condesa, durante su corta estadía en la Ciudad de México. El manual de la crisis argentina no tiene desperdicio. La génesis y sus lecciones se aplican a todo el mapa económico del subcontinente y México –por supuesto- que no es la excepción.

 

¿Cuáles son las tres o cuatro cosas que describen la situación argentina en este momento?

Déjame dividirlo en dos cuestiones: Lo estructural y lo que está pasando ahora. En lo estructural, Argentina desde 1960 tiene todos los años déficit fiscal. Cuando acumulas 50 o 60 años de déficit fiscal en algún momento no va a funcionar. Puedes endeudarte un tiempo, pero llega un momento en que hay que pagar la deuda.

Lo que está pasando ahora en Argentina es un déficit fiscal y de cuenta corriente. Tenemos déficits gemelos. El año pasado cerró con un déficit fiscal de 6%, ahora el déficit en cuenta corriente cerró en 4.8%. Son déficits de 11 puntos del Producto Bruto Interno (PBI). Hay una señal de alarma por eso.

La herencia del gobierno anterior fue grande por este gasto que pasó del 30 por ciento al 45 por ciento. Había que corregirlo y no se corrigió, y como veníamos de una inflación elevada y tenemos presión tributaria récord, no quedó de otra que financiarse con deuda. De golpe en marzo cambió el contexto internacional. Estados Unidos empezó a subir las tasas y los que nos prestaban dinero dijeron: “a ver ¿quién no está haciendo la tarea? ¿quién es el mal alumno del curso?  Argentina”. Entonces dijeron: no te presto más; y ahí aparece el FMI.

Esto se combina con algunas cuestiones internas: Estamos atravesando una sequía -no nos entran tantos dólares- y hubo un impuesto a la renta financiera. El problema del tipo de cambio fue que la oferta se derrumbó, la gente se asustó y la demanda subió. Gran parte de la plata (dinero) del Fondo tiene que ser para corregir esta situación, pero no a un dólar atrasado porque el Fondo te va a decir yo te presto dinero pero me empiezas a solucionar esto. Y por eso hay un segundo acuerdo con el Fondo en el que Argentina está diciendo: “El dólar pasó de 20 a 40, ayúdame un poco”.

 

Estos desequilibrios macroeconómicos que has descrito ¿cómo se traducen al ciudadano común?

El ciudadano común no la está pasando bien, porque los salarios caen, pierden contra la inflación y va a seguir así hasta diciembre o marzo, con lo cual se vienen meses duros en Argentina y, eventualmente, vendrá una recuperación.

Pero es la irresponsabilidad de no ir corrigiendo las cuestiones estructurales. ¿Porque Argentina no funciona? Porque tiene 8 millones de personas que trabajan en el sector privado y que tienen que mantener a 20 millones de personas que reciben un cheque del Estado, entre jubilaciones, empleo público y planes sociales. Eso, hace 15 años, era 7 a 7, que era de alguna manera sustentable. Cuando pasan 15 años y tienes planes sociales que siguen, y se incrementan, algo estás haciendo mal; porque el plan social tiene que ser transitorio hasta que consigas trabajo.

Y ¿porque esas personas no pueden migrar al sector privado? Porque Argentina no es competitiva. Eso es lo que tienen que corregir el gobierno para que el ciudadano pueda invertir, para que las Pymes puedan invertir. En Argentina hay 800 mil Pymes. Si tuvieran un contexto más favorable -con que cada una contrate una persona, ya está contratando casi un millón de personas.

El problema es que no están dadas las condiciones; entonces no podemos competir, nuestros productos son malos, el gasto no se baja, entonces emitimos si hay inflación o nos endeudamos y lo paga el ciudadano de a pie. Y esta devaluación fuerte que tuvimos le pega a la inflación y lo va a seguir haciendo; y eso pega en la pobreza. Argentina va a terminar con un crecimiento de la pobreza del 27% a cerca del 33% a final de año.

 

¿Cómo se está traduciendo esta crisis en el poder adquisitivo de la gente?

El producto bruto interno per cápita de Argentina está estancado desde 2011 y con tendencia a la baja. Argentina sin darse cuenta se está haciendo más pobre. Los salarios, desde 2010, no le han ganado a la inflación. Hoy tienes que sincerar las tarifas y la gente está perdiendo contra la inflación, con lo cual el golpe es doble.

 

Con los márgenes de acción escasos ¿qué es lo que tiene que hacer el gobierno argentino para aliviar su situación? 

En lo que respecta a cumplir con el Fondo es llevar el déficit primario a cero el año que viene. El déficit primario, que no incluye intereses. Hay que estar trabajando en el déficit total porque lo que medimos es el déficit total. Es un buen paso llevar el déficit primario a cero, pero no es suficiente.

¿Qué hay que bajar del gasto? Hay que preguntarse ¿qué subió?. Porque en los últimos 15 años, cuando pasó el gasto público de 30% a 46%, subieron cuatro puntos (porcentuales) las jubilaciones, cuatro puntos el empleo público, cuatro puntos los planes sociales y cuatro puntos los subsidios económicos.

De todo esto, ¿qué es políticamente viable para reducir y que no? Los planes sociales, no; porque la gente está viviendo una cuestión de pobreza -o habría que pensarlo con amortiguadores sociales. Lo que tienes que buscar es que puedan migrar al sector privado.

Las jubilaciones es complicado, habría que cambiar la fórmula (que la cambiaron porque si no iba a generar un gasto desproporcional y fue un lío político).

Quedan los subsidios económicos, que los están bajando pero a costa de subir otros gastos; y el empleo público, que es el bolsillo de ellos, y ese no lo tocan.

 

El producto bruto interno per cápita de Argentina está estancado desde 2011 y con tendencia a la baja. Argentina sin darse cuenta se está haciendo más pobre. Los salarios, desde 2010, no le han ganado a la inflación. Hoy tienes que sincerar las tarifas y la gente está perdiendo contra la inflación, con lo cual el golpe es doble.

 

 

Hay un problema serio…

Hay algo que molestó. La población argentina, en su mayoría, entendió que estaban pagando tarifas baratas, que había que hacer un ajuste y que había que hacer un esfuerzo.

Me parece que molestó mucho no ver el mismo esfuerzo del lado del sector público, porque cuando el gobierno dice ‘estamos reduciendo el gasto porque ahora las tarifas no las estamos subsidiando en verdad’, eso es un ajuste del sector privado, porque son los residentes lo que pagan las tarifas, no es el gobierno.

Entonces, más que una reducción del gasto público es un ajuste del sector privado. Molesta a mucha gente que no ven al gobierno haciendo su parte y que ahora va a empezar a hacerla por el Fondo, no por convicción.

 

Como profesor de economía, ¿cuáles serían las lecciones de ésta crisis que vive Argentina?

Creo que hubo hubo buenas intenciones. Realmente este gobierno intentó generar algunos cambios. Creo que se pecó de optimismo. El gobierno decía: cuando asumamos, van a llegar los dólares de las inversiones. No vinieron. Y eso fue un error porque el problema es que Argentina no es competitiva; sí hay mas confianza, pero todavía no la suficiente para que vengan las inversiones. Por eso nos fuimos a la deuda.

El segundo error fue pensar que la deuda iba a ser eterna. Tarde o temprano se sabía que Estados Unidos iba a empezar a subir las tasas de interés. Hubo 8 años de fiesta financiera y Argentina llegó a la fiesta a las 5 de la mañana cuando estaba terminando. No hubo un plan ‘b’.

Entonces, no tener un plan ‘b’ y tener metas muy optimistas creo que fue lo que más complicó este gobierno.

 

El segundo error fue pensar que la deuda iba a ser eterna. Tarde o temprano se sabía que Estados Unidos iba a empezar a subir las tasas de interés. Hubo 8 años de fiesta financiera y Argentina llegó a la fiesta a las 5 de la mañana cuando estaba terminando. No hubo un plan ‘b’.

 

Políticos con optimismos no realistas ocurren en toda América Latina. Desde la perspectiva argentina, ¿cuáles serían tus señalamientos para un nuevo gobierno en México que va a tomar posesión próximamente?

Si tuviera que dar algún consejo a México sería que traten de mantener los tratados de libre comercio, que creo favorece mucho a México. Una pelea constante para que el gasto público no suba. Todavía están en niveles aceptables en la región, porque una vez que sube es muy difícil bajarlo; y parte del problema argentino es ése. No es lo mismo combatir un déficit de 6% cuando tu gasto es 45% del PIB, que cuando es 20%.

Y tercero, si eso encima sube en términos de planes sociales, es muy dañino para la sociedad. En el fondo le está haciendo creer a la gente que ellos no pueden valerse por sí mismos y esperan a recibir el dinero. Y la verdad es que la manera de salir de la pobreza es creando riqueza, y son totalmente capaces de hacerlo las personas que están en Argentina, pero no generarles esta dependencia.

 

Supongo que el tema de desigualdad en Argentina se está agudizando…

Argentina no es un buen ejemplo de desigualdad porque es un país que se está empobreciendo. La desigualdad hay que pensarla con cuidado pues es un tema muy delicado psicológicamente hablando. Económicamente hablando puede haber mayor desigualdad pero las personas pueden estar mejor. Es decir, no es lo mismo comer tres octavos de una pizza chiquita que un octavo de una pizza gigante. Entonces puedes tener una menor porción pero de una torta más grande. Así que económicamente no necesariamente es algo malo mientras la torta crezca.

El problema es lo que genera socialmente, porque la desigualdad puede generar problemas sociales; de porque el otro sí y yo no. Entonces hay un desafío de tratar de ver qué desafíos se pueden tomar personalmente para progresar. Ahora es un tema muy sensible, y en el caso de Argentina no es lo que está ocurriendo porque la torta no crece. Estamos en un mundo donde la desigualdad genera muchos problemas.

 

En México el crecimiento ha sido insuficiente para generar la riqueza que necesita la población…

Hay casos particulares. Pero el mundo tiende a reducir la desigualdad si la medimos en términos de necesidades que satisfacemos. Una cosa es medir los salarios, pero en el fondo -por ejemplo- no somos tan desiguales que Bill Gates.  Gates viaja en un avión privado, yo en un avión de línea, pero los dos podemos satisfacer la misma necesidad, que es trasladarnos.

El jugará al tenis en una mansión privada y yo tendré que alquilar una cancha con mis amigos, pero los dos podemos jugar al tenis.

Es más, antes la desigualdad era mucho más grande cuando había mucha mayor pobreza porque la diferencia era el acceso al agua potable o no; y lo que se ve es que las personas cada vez tienden a poder satisfacer cada vez las mismas necesidades. Entonces, cuidado con engañamos con los números, porque lo que importa es qué necesidades se puede satisfacer con ese salario.

 

Qué ha pasado estructuralmente en el último cuarto de siglo con países como Argentina o México, que no han logrado crecer como sí lo han hecho países como Chile, Colombia o Perú.

Yo seguí muy de cerca esos países que mencionas porque el discurso de Macri dice: Yo quiero transformar a Argentina en un país normal. Y cuando lo dice piensa en estos países que mencionas: Chile, Colombia, Perú.

Y la verdad es que cuando se ve todos los indicadores de competitividad comparándote con esos países, se ve que el camino que te queda es abismal.

De vuelta: El gasto público en Argentina es 45%, el de Perú es 18%, el de Chile es 22%, el de Colombia 25%. La presión tributaria en Argentina es 35%, el promedio de esos países anda en 25%. Argentina tiene problemas de juicios laborales; en 2003 se iniciaban 3 mil juicios por año, el año pasado terminaron en 130 mil.

Algo está pasando. Si alguien es lo suficientemente loco como para invertir en Argentina, a pesar de una presión tributaria récord, ¿va a invertir para que le hagan juicio? ¡Claro que no!

El problema es estructural, de competitividad. Argentina es un país muy cerrado –abrir la economía puede ser un poco peligroso para Argentina si lo hace ya, porque después de tantos años de no competir todas las empresas quebrarían; habría que pensarlo gradualmente.

Los trámites que tienes que hacer si quieres abrir un negocio, la burocracia que hay, los impuestos si quieres importar bienes, todo eso hace que la gente no quiera invertir en vos como país.

Es un tema de competitividad. Y por lo menos en Argentina cuando se habla de competitividad se nos mete en la cabeza que es el tipo de cambio. Entonces, que si devaluamos nos volvemos competitivos y la verdad es una variable más de competitividad de todas éstas, lo que te garantiza una competitividad en el corto plazo.

Pero Argentina tiene ahora el dólar cerca de 40 pesos. Lo puede mandar a 100 pero si no arregla estos problemas, nunca va a funcionar.