Cinetlán

Burt Reynolds: Amarga Pesadilla

Burt Reynolds era el tipo de actor hercúleo, galán con pinta de heroísmo de película, tipo Douglas Fairbanks.

Este es un pequeño ensayo homenaje a Burt Reynolds.

Quiero acentuar cómo se puede usar un estereotipo fílmico para crear una perspectiva de dicho estereotipo en la realidad. Quizá la mejor película que pueda citarse en la que esto ocurre sea El último gran héroe (1993) de John McTiernan con Arnold Shwarzeneger, una película excelente que fue un fracaso de taquilla en Estados Unidos.

En ella un héroe de acción de las películas sale de la pantalla y llega a nuestra realidad solo para encontrarse que en este mundo las cosas no ocurren como en la pantalla. Es un asunto un tanto quijotesco. Ocurre también en Llámenme Mike (1982) ese clásico mexicano de Alfredo Gurrola, o La Rosa Púrpura del Cairo (1985) esa hermosa película de Woody Allen. Pero el tratamiento en todas estas películas es cómico. La perspectiva del estereotipo en la realidad sirve para hacer todo tipo de chistes y gags. Pero qué pasaría si se usara esta perspectiva de forma sórdida: sería una Amarga pesadilla.

Burt Reynolds era el tipo de actor hercúleo, galán con pinta de heroísmo de película, tipo Douglas Fairbanks.

En sus primeros taquillazos, hacía efectivamente de héroe de acción. Tenía un personaje memorable, el Bandido: el tipo de sujeto que siempre se sale con la suya, que está al límite de la ley, que maneja como Dios, y que siempre cae de pie. Eran películas muy chistosas, divertidas, muy americanas, de esas en donde el personaje atraviesa la línea del condado y ya se la pelan los policías, y diálogos tipo: Algún día serás mío bandido, y etc.

Cartonazos, bodrios sí, pero como los buenos churros edulcorados, grasosos y de buen sabor. Super machista. Eso sí, la época del hipermachismo. El Bandido tenía la super nave y la super chica, una mujer/objeto tipo la Rubia Superior, la Rubia que todos quieren. Esa mujer que es pura sonrisa y que no tiene ninguna función activa en la trama, más que el escort, o sea el acompañamiento.

Luego veríamos este mismo esquema hipermasculino en los Duques de Hazard (1979) bastante estúpida serie de televisión, cuyo auto volaba literalmente (con trucos cinematográficos de los inicios del cine) que a falta de buenas tramas tenía como atractivo visual a Daisy, una mujer que usaba unos shorts entalladísimos y a media nalga, con unas piernas increíbles (recuerdo de infancia, igual y no era para tanto).  

Pero Burt Reynolds era buen actor, y pienso que no estaba muy satisfecho con estas películas de tercera. Pudo hacer algunas buenas películas en su carrera, pero obviamente no tantas como él quisiera. Eso pienso, y creo habérselo escuchado alguna vez en entrevistas. Porque de haber querido, hubiera filmado sagas del bandido hasta el final de sus días. (Así como Eastwood con Dirty Harry)

Entonces tiene una segunda etapa cinematográfica donde se esfuerza por participar en mejores proyectos. El problema es que los directores te tomen en serio después de ser el héroe de la película chafa y Reynolds batalló con este estigma.    

En años más recientes fue muy reconocido en su papel de pornógrafo en Boogie Nights, excelente película de Paul Thomas Anderson. Tengo una gran anécdota con esta película, pero no puedo contarla porque involucra el último shot, y sería un spoiler injusto para el respetable. Es una película que vale la pena al 100 por ciento, expone el mundo de la pornografía en sus claroscursos. Pero no me parece la mejor película de Reynolds.  Para mí es Deliverance (1972) de John Boorman, que tiene dos títulos en español, Amarga Pesadilla y Río Salvaje que es como yo la conocí.

Es un gran film de Boorman, al final de la película el efecto psicológico en el espectador es realmente amargo, te deja un estado de ánimo sombrío y de odio a la humanidad. Y no vas a querer excursionar en el sur de los Estados Unidos jamás. Plenamente vigente, se adelantó a su tiempo porque podría considerarse un precursor del moderno género survive; es una película de supervivencia, de esas donde los osos o los lobos o los leones o etc., se comen a las personas hasta empacharse.  

Si mal no recuerdo un grupo de amigos, adultos, vacacionan en una excursión que incluye senderismo y canotaje en rápidos y no quiero contar más, es una película que hay que gozar plenamente. Las actuaciones son fenomenales, encabeza el reparto Burt Reynolds, que Boorman aprovecha muy bien para crear alrededor de él la alta expectativa de héroe de acción.

El personaje no es agradable, por el contrario, Reynolds interpreta una masculinidad tóxica, ególatra, egoísta, metrosexual. Es un perfil de personaje muy distinto al encantador bandido. Los otros personajes del grupo aceptan su rol de liderazgo por esta imagen hercúlea y atlética. Jon Voight en otro papelazo, interpreta a un débil y patético oficinista de anteojos y nula personalidad. Pero lo que Boorman hace con estos personajes en la película raya en la genialidad.

Boorman se solaza en los esterotipos, pero los pone en un plano de realidad cruda y brutal. Logra así una perspectiva humana de dimensiones grotescas. Reynolds esta muy bien en el papel, está a la altura de las otras actuaciones de la película, todas fenomenales. Es una joya de película. Un gran ejemplo de como se pueden usar los clisés o los estereotipos para crear perspectivas de realidad de gran impacto dramático. En otras palabras Reynolds está muy bien aprovechado.

Deliverance fue nominada a tres óscares, mejor película, mejor director, y mejor edición; pero en el año de El Padrino (1972) y de Cabaret (1972). Y sí, Deliverance es una gran película pero las otras son titánicas, las otras juegan en la Champions.    

Pese a que defiendo la idea de que Reynolds es un buen actor, y me parece que lo demostró, fue nominado una sola vez al Oscar, como actor secundario por Boogie Nigths y en cambio fue nominado 8 o 9 veces al Razzie, o sea al peor papel o al peor actor. Estos tipos del Razzie se ensañaron con Reynolds, pero creo que su memoria popular habla por si misma de su calidad como estrella cinematográfica.

Además, sé que fue buena persona, buen colega, y les digo sin dudarlo, buen actor.