Tiempo extra

El ‘Pupi’ Zanetti, picando piedra

Javier Zanetti lidera un proyecto sumamente emocionante en la Serie A, con la misma responsabilidad que lo ha hecho toda su vida.

Javier Adelmar Zanetti, nació en un entorno muy distinto al que lo rodea hoy en día. Creció en el barrio de Dock Sud, uno de los más peligrosos de Avellaneda, en el que las cosas no eran fáciles para nadie. Su padre, albañil de profesión, llevó a Javier a trabajar desde muy pequeño. Al final de cuentas, cualquier ayuda en la obra era bien recibida.

Con 15 años, fue a probar suerte con el club Talleres de Remedios de Escalada y quedó entre los elegidos para jugar con el filial. Cuatro años más tarde, pasaría a Banfield, en donde ya habían varios jugadores con el nombre Javier y el técnico lo bautizaría como ‘Pupi’. Con esa camiseta llegaría su consagración un tarde del 95 ante Boca en la Bombonera. Tras el partido, a falta de un auto propio, volvería en el autobús 159 a casa entre toda la hinchada rival. Una semana más tarde, se subía por primera vez a un avión, el cual tenía como destino Milán.

Dos décadas después, Zanetti dejaría el futbol profesional tras una carrera brillante. Más de 1000 partidos disputados, 16 títulos con el Inter (todos como capitán) y el futbolista que más veces se ha infundado en la camiseta nerazzurri.  Su eterno número 4 sería retirado por el club milanés e inmediatamente pasaría a ocupar la vicepresidencia del equipo.

 Desde el día uno que cambió las canchas por los despachos, el ‘Pupi’ asumió el rol con la misma responsabilidad que siempre. Ingresó a la Universidad Bocconi de Milán, para estudiar gestión deportiva. El momento que vivía el Inter no era para nada el mejor, en una Serie A totalmente dominada por la Juventus y con un equipo que no tenía un proyecto consolidado para regresar a competir en lo deportivo.

Hoy, el Inter de Milán vuelve a aparecer en el mapa futbolístico europeo tras mucho tiempo de ausencia. Un proyecto encabezado por una de las máximas leyendas en la historia del club, quien este verano ha logrado conformar una de las mejores plantillas del continente.

El primer paso fue traer a un tipo que sabe lo que es dirigir a un equipo campeón de Italia y con personalidad para convencer a un grupo de sus alcances. Antonio Conte era el tipo perfecto y Zanetti lo tuvo claro desde el principio. El siguiente gran paso fue construir al equipo de atrás hacia adelante, y bajo ese modelo, traer a uno de los mejores centrales de los últimos 5 años como Diego Godín, fue un movimiento brillante.

El ‘Pupi’ que jugó hasta los 41 años, entiende probablemente mejor que nadie, que hay zonas del campo donde la edad sí pasa factura y el mediocampo es una de ellas. Para ello, rejuveneció el plantel con dos de los centrocampistas italianos con mayor potencial de los últimos tiempos, Stefano Sensi y Nicolò Barella.

Finalmente, había que apuntalar la delantera, probablemente la tarea más difícil para Zanetti, debido a los precios elevadísimos por atacantes en el mercado. El futbol italiano es sin duda el que más requiere fortaleza física, por lo que un ariete como Romelu Lukaku luce como una apuesta interesantísima. Si a ello le agregas la llegada de Alexis Sánchez, estamos hablando de uno de los mejores ataques del futbol europeo. Una auténtica cátedra de cómo acomodar todas las piezas, para construir un proyecto deportivo de seriedad.

Javier Zanetti no ha cambiado mucho. Aquel niño que picaba piedra con su padre Rodolfo para subsistir en un barrio lleno de dificultades, ahora lo hace para despertar a un gigante dormido del futbol europeo. Sí, su entorno ha cambiado. Ahora vuelve a casa del estadio en un auto de lujo y no en un autobús con los tifosi rivales, pero sigue siendo el mismo ‘Pupi’ humilde y trabajador de toda la vida.