Tenemos que proteger la autonomía del Inegi

30-08-2018 22:46 Por Arena Pública

Se requieren datos duros para tomar decisiones de políticas, rendir cuentas y evaluarlas. Los gobiernos locales no producen información suficiente y oportuna sobre sus finanzas, dice Julio Santaella

Julio Santaella Castell, presidente del Inegi (2016-2021)

La fábrica de datos. Eso es el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, mejor conocido por su acrónimo INEGI, que produce miles de datos que van desde las características económicas de la población mexicana, hasta la generación de fotos satelitales que registran cada rincón del territorio nacional.

En el cuartel general de esa poderosa fábrica de datos, al sur de la Ciudad de México, Arena Pública conversó con el economista Julio Santaella, el presidente del organismo autónomo que con sus estadísticas le toma todos los días el pulso a la República.

Hablamos de todo un poco. De su relación con el nuevo gobierno, de los cuestionamientos a la credibilidad del Inegi, de sus retos con la información que no fluye desde los gobiernos locales, de los riesgos que corre su autonomía, de las cuestionadas cifras del turismo en el sexenio que se va.

Santaella desembarcó desde el Banco de México en 2016 a propuesta del presidente Peña Nieto y su mandato se extenderá hasta el año 2021, justo a la mitad del gobierno del ahora presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

 

Este fin de año cumple tres años al frente de Inegi ¿cuál es el mayor reto que hoy enfrenta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía que usted preside?

El principal reto que enfrenta el Inegi es coordinar un sistema nacional de información estadística y geográfica que ofrezca información que esté a la vanguardia de todas las decisiones que se están tomando en distintos ámbitos en nuestro país.

Es decir, que cuando una autoridad gubernamental quiere decidir sobre una política pública lo primero que le venga a la mente es información del sistema que encabeza el Inegi. Que cuando un empresario quiere hacer una decisión también cuente con esa información, o cuando un ciudadano quiera conocer algo, también tengamos esa información.

Es decir, tener un abanico completo de información que sea relevante, oportuna y que permita colocarse como la referencia obligada para la toma de decisiones en México.

 

Cuando hablamos de información tenemos que hablar necesariamente de credibilidad. Hemos tenido episodios en el pasado reciente acerca de cuestionamientos a la credibilidad de la información que produce Inegi. ¿Qué nos puede decir al respecto?

Creo que tienes absolutamente toda la razón. El instituto cumple 35 años de haberse fundado y es a lo largo de la trayectoria de esos 35 años que se ha venido construyendo esa credibilidad. ¿Cómo lo ha venido haciendo?

Primero, apegándose a un trabajo profesional técnico en que, por un lado, se basa en un equipo de trabajo profesional que sigue métodos científicos que se apega a criterios internacionales, a clasificadores y a referencias de tal manera que eso le dé un rigor a la información que se está dando.

Y en segundo lugar, absteniéndose de salirse del mandato que nos marca la ley.

Creo que un gran hito en materia de credibilidad del instituto fue que en el año 2006 se recibe una autonomía constitucional.

Después en el año 2008 viene una reglamentación con una ley secundaria que ya le da toda una forma al Inegi, y al sistema que estamos encargados de coordinar, donde quedan marcadas de manera muy clara los principios rectores y los atributos que debe tener nuestra información: Debe ser de calidad, debe ser veraz, pertinente, oportuna, tenemos que preservar los principios de independencia, de objetividad, de profesionalismo; de tal manera que mientras nos mantengamos con esa línea es como podemos seguir poniendo un ladrillo encima de otro en el muro de la credibilidad.

 

Estamos viviendo un cambio histórico de gobierno y es natural que tengamos enfrente un panorama algo incierto a partir del primero de diciembre. ¿A qué se enfrenta Inegi con este cambio?

Ese reto que mencionas es muy importante y tiene que ver con colocar la información a disposición de los nuevos tomadores de decisiones públicas. Llega una nueva administración federal, tiene ciertas prioridades, tiene promesas de campaña y definitivamente va a emprender una serie de acciones en materia de política pública.

El reto para nosotros es trabajar de manera coordinada con ellos de tal manera que las decisiones que se vayan tomando tengan como fundamento la información que hemos producido para que esas políticas públicas estén sustentadas en una cierta realidad que es lo que nosotros nos dedicamos a describir.

 

Seguramente la autonomía de Inegi será más relevante que nunca con personajes que han sido tradicionalmente muy críticos a lo que se hacía en el gobierno.

Creo que tenemos que proteger nuestra autonomía, independientemente de quiénes son nuestras contrapartes. En términos generales estamos posicionados como una institución técnica que ofrece de manera imparcial la información para todo mundo.

Desde ese punto de partida podemos engarzar muy bien con la nueva administración federal y también con las estatales que van surgiendo para poder trabajar juntos. Somos una institución técnica, no partidaria.

Por ejemplo un reto muy importante que tiene la nueva administración federal es elaborar el plan nacional de desarrollo 2019-2024. Lo ideal es que allí -y en todos los programas que se desprendan- se utilicen indicadores que vienen de la estadística y de la geografía que tenemos, y de esa manera podamos como ciudadanos saber que se partió de un diagnóstico acertado y, posteriormente, monitorear el progreso de esas políticas públicas y, eventualmente, rendir cuentas y hacer evaluación de la política pública con base en información dura.

 

¿Ha tenido algún contacto con miembros del nuevo gobierno?

Ya tenemos contactos iniciales. Me gustaría tener todavía más contactos. Parte del reto tiene que ver con que el Inegi tiene cuatro grandes áreas de trabajo que están organizadas en: Nuestros subsistemas económico; social y demográfico; geográfico, medio ambiente y territorial; y gobierno, seguridad pública y justicia. Entonces básicamente tenemos que tratar con todos los futuros integrantes del gabinete y que nos gustaría tocar cuantas puertas sea posible.

 

Ustedes son los encargados de que muchas de las promesas de campaña o ejercicios de gobierno, a partir del primero de diciembre, tengan una evaluación a partir de las cifras.

Exactamente. Lo que comentas es el espíritu de lo que viene en el artículo 26 constitucional. Para hacer la planeación democrática del país se debe de partir de información estadística y geográfica de calidad. Tomar decisiones de política pública no (se hace) con los ojos cerrados, no es pegarle a la piñata. Es tener los datos duros en la mano y, con base en eso, hacer diseños rigurosos de política.

 

¿Ha funcionado la autonomía como está planteada en la ley o requiere ciertos ajustes? La autonomía de Inegi es técnica y de gestión pero no presupuestaria.

Hay un buen debate al respecto. Lo que opino es que esa falta de autonomía presupuestaria no ha sido un obstáculo para que podamos llevar a cabo nuestro trabajo. Es decir, al final de cuentas todos los que utilizamos recursos presupuestales vamos a tener un límite otorgado por la Cámara de Diputados.

Es una realidad que todos tenemos recursos limitados y que a eso nos tenemos que ceñir. Lo que ha venido ocurriendo en los últimos 10 años es que hemos tenido suficiencia presupuestal para poder llevar a cabo nuestras tareas, e incluso expandir parte de la oferta informativa o de estadística y geografía.

 

Tomar decisiones de política pública no (se hace) con los ojos cerrados, no es pegarle a la piñata. Es tener los datos duros en la mano y, con base en eso, hacer diseños rigurosos de política.

 

 

¿No temen que parte de los anunciados recortes presupuestales afecten al Inegi?

Evidentemente si tenemos menos recursos que nos vaya a otorgar la Cámara de Diputados va haber un ejercicio de priorización para saber cuáles son los programas de información más importantes que debemos hacer.

Ahí es fundamental decir que ya nuestra ley identifica programas que son bien importantes como los censos nacionales de población o económicos, el sistema de cuentas nacionales, el índice nacional de precios al consumidor.

La Junta de Gobierno del Inegi ha dictaminado otros 31 programas de información como de interés nacional y sobre eso sería sobre los que estaríamos trabajando de manera inicial. Definitivamente tendríamos posiblemente que parametrizar algunos de estos programas si no tenemos la suficiencia presupuestal, pero estamos convencidos de que la información que ofrecemos es importante y que será de utilidad, de tal manera que podamos contar con los recursos para que a su vez las autoridades tengan esa información.

 

Con los recortes también se han propuesto techos a los sueldos de los funcionarios públicos. ¿Cómo lo ve?

Lo que puedo comentar es que no tenemos todavía ningún detalle cómo se va a materializar esa propuesta. Estamos pendientes de ver la articulación reglamentaria de las distintas leyes que vaya a aprobar el Congreso de tal manera que con base en eso podamos definir una postura. Para nosotros es muy importante mantener el rigor técnico y profesional que tenemos porque eso es parte de los pilares de nuestra credibilidad.

 

Respecto de la transparencia en el Inegi y particularmente en muchos de los comités técnicos nacionales que siguen en manos del gobierno federal ¿no impiden en ocasiones los cambios que se tienen que hacer?

Somos partícipes importantes del sistema nacional de transparencia junto con el INAI, la Auditoría Superior de la Federación y el Archivo General de la Nación. Salvo el Archivo todas son instituciones que no dependen del poder ejecutivo y, por lo tanto, tienen una vida propia, una dinámica que funciona conforme la ley lo va marcando.

En ese aspecto el Inegi ha sido muy responsable y se ha apegado totalmente a todos los temas de transparencia en su gestión. Es decir somos un sujeto obligado de la ley federal de transparencia. Hay una vertiente que sí es importante manifestar: Que nuestra propia ley protege a la persona que nos comparte cierta información con propósitos estadísticos. Es decir, hay un secreto estadístico o una confidencialidad que sí tenemos que proteger y es algo muy importante sobre la cual la normatividad de transparencia no tiene materia qué opinar.

 

Los comités técnicos nacionales, en donde participarán los nuevos funcionarios del gobierno federal ¿no son un impedimento para avanzar en los objetivos de Inegi?

Nuestra nuestra ley prevé la formación de estos comités técnicos especializados donde se va a discutir los temas de la información estadística y geográfica como metodologías, como necesidades de información, como normatividad.

Uno de los retos que tenemos es que la nueva administración federal comience a participar de manera activa y constructiva en estos comités técnicos especializados para continuar progresando en materia de la información estadística y geográfica que se requiere.

El diseño institucional es robusto, a través de deliberaciones colegiadas, y al final ese tipo de deliberaciones se suben a la Junta de Gobierno del Inegi quien tiene la última facultad para poder dictaminar con respecto a este tipo de materia del sistema nacional de información estadística y geográfica. Pero sí, es importante que los nuevos representantes del gobierno federal participen activamente.

 

Las cifras que elabora el Banco de México sobre el turismo fronterizo -que Arena Pública ha cuestionado- parten de una encuesta en la que hemos visto ‘crecimientos inusuales’ ¿Tiene planes Inegi de elaborar esta información en lugar del banco central?

No sólo tenemos planes, sino que el Banco de México y el Inegi suscribimos un convenio a final de 2017 para que el Inegi se involucre más en la captación de la estadística de turismo.

En particular, en tres encuestas que actualmente elabora el Banco y que eventualmente pasarán a ser operativos propios del Inegi. Estoy pensando en la encuesta de viajeros fronterizos, de viajeros de internación, y de trabajadores fronterizos. Ahora nos encontramos en una etapa de prueba, de transición, de acompañamiento, para que podamos preservar la continuidad de esa estadística.

Me gustaría darte un poco de contexto. El interés, desde mi punto de vista, más importante para el Banco de Mexico en materia de estadística turística era integrarla en la balanza de pagos. El foco es en los flujos de divisas, entradas y salidas de dinero. El número de turistas para la balanza de pagos es inmaterial, entonces lo que el Banco necesitaba es cuántos dólares entran por parte de los turistas extranjeros y cuántos dólares salen por parte de los turistas mexicanos.

En ese aspecto es posible que estos saltos inusuales, a los que tú haces referencia, no hayan sido fundamentales para el propósito con el cual se ha construido esa estadística. Con el paso del tiempo la estadística de turismo ha cobrado un interés que va más allá de la balanza de pagos.

Nuestra propia Secretaría de Turismo ha tenido una serie de políticas de promoción del turismo que necesitan información adicional a la de la balanza de pagos, como el número de visitantes -ya sean fronterizos o de internación- y, por lo tanto, tenemos que tener un esquema más riguroso, más consistente, para poder recabar esa información.

El mismo Inegi también se ha involucrado en esto. Tú sabes que tenemos una cuenta satélite del turismo y venimos publicando trimestralmente indicadores de la actividad turística. En esta evolución donde el turismo ‘per se’ de una manera más integral tiene más importancia y el Inegi se está involucrando, es que estamos pensando en esta transferencia de la estadística de turismo del Banco de México al Instituto.

Eventualmente, una vez que esto concluya, estaríamos en posición de hacer un examen más riguroso con respecto a los distintos indicadores fundamentales que debemos tener y el de los visitantes, al que tú haces referencia, sería uno de los que seguramente estaríamos procurando tener una medición con bastante precisión.

 

No sólo tenemos planes, sino que el Banco de México y el Inegi suscribimos un convenio a final de 2017 para que el Inegi se involucre más en la captación de la estadística de turismo... en 2019 tendremos ya esa definición (la elaboración de datos turísticos por Inegi)

 

¿Sería una nueva estadística?

No lo tenemos claro. Ahora lo primero que estamos procurando es darle continuidad a la estadística que viene levantando el Banco. Eso es la primera fase. Una vez que esa fase termine, ya tendríamos que evaluar qué tipo de mejoras requieren sin que se pierda la comparabilidad. Ya sabes que tenemos que procurar la comparabilidad de las estadísticas.

 

En el 2014 se perdió la comparabilidad y sin embargo se siguió publicando como si fueran comparables. Un crecimiento de 39% de turistas en un año no es “usual”…

…Llama la atención.

 

Y por eso es importante saber desde dónde va a retomar el Inegi estos nuevos datos. ¿A partir de cuándo será?

Estamos ahora en este proceso de acompañamiento. La idea es tener una definición hacia el 2019: Si ya terminó el acompañamiento y ya estamos listos para hacernos cargo al cien por ciento de esa estadística. En 2018 estamos en un periodo de evaluación y en 2019 tendremos ya esa definición.

 

¿Qué ajustes se tienen que hacer en cuanto a la información que proviene de los estados y que se tiene incluso que negociar con los propios gobernadores?

Tenemos un diálogo muy fluido con los gobiernos estatales. Casi todos nuestros proyectos estadísticos -y los geográficos también- tiene una dimensión por entidad federativa, entonces continuamente estamos en contacto con ellos.

Hay una vertiente de trabajo que son los censos nacionales de gobierno, los estatales (para los que) nos proporcionan información. Por ejemplo, estamos por concluir el de procuración de justicia e impartición de justicia estatal donde tenemos que ir a las procuradurías estatales o fiscalías generales de los estados para que nos proporcionen esa información.

Hay un área de oportunidad que sí me gustaría destacar porque es donde tenemos mayor oportunidad y rezago informativo y que tiene que ver con las finanzas públicas estatales.

Por criterios estadísticos tenemos que integrar todo lo que se conoce como el ‘gobierno general’ que incluye no solamente el gobierno federal sino también los estatales y municipales, e incluso algunas entidades paraestatales. Lo que está sucediendo es que la información que recibimos de estados y municipios demora muchísimo y es tal el rezago de esa información…

 

O ¿no existe?

No existe en suficiencia y en oportunidad. Tenemos que esperar a instrumentos como el de la cuenta pública estatal y no tenemos reportes más oportunos de calidad para poder integrar esa información a la visión estadística global.

 

 

La función del Inegi de ‘tomar la fotografía’ de la situación económica, social, de seguridad e, incluso, de aspectos políticos, de las localidades se vuelve fundamental

Es muy importante porque estamos en un ambiente invadido de una avalancha de información o de datos. Tenemos noticias falsas y aseveraciones sin fundamento, y en todo este mar de información se requiere una ancla estadística que nos diga: “a ver, la realidad es ésta”, “el número inicial es éste”; y no tomar decisiones a partir de percepciones, sino de realidades concretas.

 

¿Cómo va la implementación de las recomendaciones que se hicieron en la conferencia internacional de las estadísticas del trabajo desde 2013?

La conferencia internacional de estadísticas del trabajo se reúne prácticamente cada año. Éste año va a ser la vigésima edición. Estamos trabajando en la revisión conceptual. Esto es un proyecto ambicioso que va a llevar varios años porque desde el punto de vista conceptual hay elementos que tienen que modificarse en la forma como estamos trabajando.

Déjame darte un ejemplo: Una de las variables de mayor interés para medir la holgura en el mercado de trabajo es la tasa de desocupación y tenemos algunos desagregadores (urbano, nacional, por sexo), pero la decimonovena conferencia de estadísticos del trabajo propuso un concepto que tiene que ver con flexibilidad en la oferta de trabajo porque hay una serie de trabajadores que están desanimados y salen de la fuerza de trabajo pero, bajo alguna cuestión, podrían ingresar nuevamente. Entonces, este tema de holgura tiene que verse con una visión un poco más amplia y eso no es sencillo.

Estamos en un programa de trabajo, primero, haciendo pruebas conceptuales de cómo podríamos en campo introducir preguntas que -sin perder la continuidad de nuestra información- puedan ofrecer este tipo de conceptos para un mejor análisis.

Una de las cosas que estamos haciendo en materia de empleo, por ejemplo, es expandir la cobertura geográfica. Estamos incluyendo cuatro nuevas ciudades: La zona metropolitana de La Laguna, Mexicali, Ciudad Juárez, Reynosa, que no estaban auto representadas en la muestra y que es muy importante conocer este tipo de ciudades sobre qué está pasando en el mercado laboral de la frontera norte. Y tenemos planes para expandir la cobertura geográfica más adelante, a la vez de que tenemos el trabajo ya más conceptual de las estadísticas internacionales.

 

estamos en un ambiente invadido de una avalancha de información o de datos. Tenemos noticias falsas y aseveraciones sin fundamento, y en todo este mar de información se requiere una ancla estadística que nos diga: 'a ver, la realidad es ésta'

 

 

Aún hay ciertas confusiones respecto de la medición de la informalidad, de la ocupación y el empleo. En ese sentido es muy importante la precisión en las cifras que nos entrega Inegi.

Totalmente. Creo que parte de la dificultad que tiene -de origen- la situación laboral en México es el hecho de que tengamos un mercado dual (con) alrededor del 56% o 57% de todos los ocupados en condiciones de informalidad; y el resto -43% o 44%- en condiciones de formalidad, dificulta tener una visión completa.

A la vez tenemos que cuadrar esta información con registros administrativos. El Instituto Mexicano del Seguro Social publica el número de sus derechohabientes que corresponde al mercado formal, pero que suele haber una brecha con lo que se identifica en la encuesta de ocupación y empleo. Entonces es algo que tenemos que trabajar para refinar eso.

Por otro lado también tenemos que -desde el punto de vista de la demanda laboral- las empresas y los establecimientos ocupan a muchos de estos trabajadores y a través de ellos tenemos información de la ocupación, pero tampoco (se) puede en este mercado dual tener una compatibilidad tan perfecta, como nos gustaría; entonces sí hay áreas de oportunidad que estamos pensando como irlas atacando paulatinamente.

 

¿Qué retos tiene el servicio civil de carrera en el Inegi?

Primero doy un dato: a diferencia de la administración pública federal, en el Inegi dos terceras partes del personal presupuestal es del servicio profesional de carrera. Es decir, somos un instituto muy profesionalizado; lo cual nos obliga a mantener ese servicio profesional de carrera vigente y actualizado a los nuevos retos que estamos enfrentando.

Me refiero que la generación de estadísticas requiere de una nueva serie de habilidades y de competencias. Estamos en un entorno donde -por ejemplo- hay más información no convencional -esto que se llama el big data y demás- y necesitamos por ejemplo perfiles de científicos de datos, matemáticos, y tenemos que ajustar nuestro servicio profesional de carrera para atraer a estos nuevos profesionistas.

Además, atraerlos cuando ellos están en competencia con otras industrias; entonces tenemos el reto de atraer al mejor talento, de reconocerlo y ofrecerle una carrera de crecimiento a lo largo de los años en el Inegi. Y, luego, estimularlo en esta materia sin que perdamos todo el rigor técnico de la información.

 

Los relevos generacionales dentro del propio Instituto son muy importantes ¿Se está facilitando que se den estos relevos?

Se está facilitando, pero si lo tenemos muy inminente porque la edad promedio del personal del Inegi es relativamente elevada; tenemos un segmento considerable mayor de 50 años que tenemos que ir renovando poco a poco.

El área de geografía, por ejemplo, es un área que tecnológicamente ha cambiado mucho. Hace 10 o 20 años las habilidades de campo topográfica eran fundamentales; ahora con los nuevos dispositivos electrónicos, con la nueva imagen de satélite, con los sensores de campo, mucho de ese trabajo de campo se puede hacer en gabinete. Pero se requieren otros profesionistas, se requiere la geomática, los ingenieros computacionales y otra serie de habilidades que tenemos que ir transformando.

 

Por último, la violencia ¿qué tanto ha significado un problema para el trabajo que realiza Inegi en el campo?

Nosotros estamos en el campo todos los días y todos los días tenemos que estar pendientes de los riesgos a la seguridad pública. Tenemos protocolos de actuación que indican a nuestro personal de campo qué cosas se recomienda hacer, qué cosas evitar.

Afortunadamente hemos tenido muy pocos incidentes, pero es una realidad que en los próximos eventos censales vamos a tener el doble, el triple y hasta diez veces más personal de campo que lo que tenemos actualmente.

Sí tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para poder cumplir con su trabajo y sin incurrir en riesgos excesivos de esta naturaleza. La integridad de nuestros trabajadores es lo primero.

 

¿Mucho más personal en el campo a raíz de los problemas de violencia?

No, necesariamente. Lo que hacemos son distintas estrategias. Lo que hacemos es ir en brigadas, en otros horarios, o en ocasiones hacer uso de los vehículos institucionales para poder acceder a zonas que pueden ser de más riesgo.

 

¿Esto ha encarecido sus costos?

No percibo un encarecimiento porque estamos utilizando el mismo número de recursos, de vehículos, de personas. No tengo la impresión que se hayan incrementado.