¿Se rebelarán los consumidores afectados por el boicot a Huawei?

No es un secreto que detrás de la guerra comercial EUA-China, está la lucha por la hegemonía económica y comercial entre occidente y oriente, y la geopolítica es la brújula detrás de este conflicto. 

Pero centrémonos en lo que desde el 17 de mayo sabemos con la orden ejecutiva dictada desde la Casa Blanca contra Huawei y sus impactos en los mercados americanos y australianos, por ahora, de telecomunicaciones y partes, cuyos consumidores pagarán con creces, las visceralidades trumpianas.

 

¿En qué consiste la prohibición a Huawei?

La decisión, que claramente subestima el poderío chino en el ciberespacio, está dirigida, por un lado, a prohibir a Huawei la venta de equipo de red y equipo terminal de telecomunicaciones en Estados Unidos, bajo el argumento de “emergencia nacional”.

La segunda medida, ésta del Secretario de Comercio W. Ross, terriblemente dañina para las empresas americanas, consiste en prohibir a Huawei, la compra de tecnología y componentes de empresas americanas sin la autorización del gobierno federal de ese país. Ello implica para Huawei que no podrá allegarse de insumos, refacciones, componentes de red o partes para teléfonos, ni de software ni aplicaciones o sistemas operativos de empresas americanas. Los equipos no podrán contar con sistemas, chips o software Qualcomm, Android o Microsoft, en lo sucesivo.

En Estados Unidos por ejemplo, hay docenas de redes rurales 4G marca Huawei que atienden a comunidades remotas en el vasto territorio del vecino país, como las de Oregon o Wyoming y que dada la orden trumpiana, habrán de ser desmanteladas y en todo caso sustituidas por redes Nokia o Ericsson, lo cual equivale a confiscar esos activos que tiene altos costos hundidos y dejar a personas, cooperativas y comunidades rurales incomunicadas mientras pueden invertir o endeudarse para hacerse de otra red.

¡Imagínense la cantidad de acciones colectivas de comunidades, ranchos, residentes, empresas y demás grupos afectados que recibirán los tribunales norteamericanos! Ello además de la demanda que ya interpuso Huawei en contra del gobierno federal en Texas por este boicot o restricción a la libertad de comercio que me temo, no se detendrá en Huawei. Alibabá ya echa sus barbas a remojar.

 

No solo las redes rurales americanas se verán afectadas, desde el día 17 de mayo, los tres grandes operadores como AT&T, Verizon, T-Mobile están removiendo todo componente de red de Huawei lo cual equivale a tener que invertir en nuevo equipo justo en vísperas del lanzamiento de la tecnología 5G en Estados Unidos que por mucho es liderada por Huawei, y hacer una multimillonaria inversión en equipo que los consumidores habrán de pagar con alzas de precios y retrasos en evolución tecnológica  y menos opciones de equipos y servicios.

En el mundo solamente hay tres fabricantes y proveedores de equipo de red de telecomunicaciones: Huawei, Nokia y Ericsson. Estas dos últimas europeas. Increíble pero no hay ya empresas norteamericanas que hagan redes de telecomunicaciones.

Huawei es el proveedor número 1 de redes de telecomunicaciones y el no. 2 de smartphones a nivel global. Huawei compra 11 billones de dólares al año en bienes y servicios estadounidenses, lo cual puede implicar la pérdida de miles de empleos.  

 

Quitar a este gigante de la escena, deja un duopolio que encarecerá los precios y disminuirá la oferta.

 

Lo más irónico, y lo dicen varios expertos, es que una red de telecomunicaciones aún sin medio tornillo Huawei o chino, es vulnerable. La posibilidad de hackear, intervenir, apagar una red o hackear los datos de sus clientes, usuarios y del tráfico que se cursa a través de ella, persiste. China, Rusia, Israel o Estados Unidos pueden hacerlo, así desaparezca del globo Huawei y demás empresas chinas.

La mitigación de riesgos en el ciber espacio es misión compleja, requiere de cooperación multilateral de operadores, vendedores, gobiernos, usuarios, proveedores de servicios y aplicaciones. Además, Ericsson y Nokia también usan componentes chinos. Las cadenas de suministro son globales y el riesgo no se mitiga así. Se requieren protocolos internacionales con procesos y mejores prácticas como las que apoyó hace un año el Departamento de Seguridad Interior de EUA.

 

Lo que sí lograrán estas medidas, es disminuir la competencia global, crear un duopolio, retrasar la tecnología 5G en el “nuevo país amurallado de occidente” y crear más incentivos en China para infringir con más ahínco, patentes y demás propiedad industrial.

 

Las represalias comerciales concretas no se conocen aún, pero China ya está preparando su lista negra de compañías occidentales no confiables. El ya decidido control y apoyo del gobierno chino solo se verá incrementado pues su enorme capacidad operativa y financiera, permitirá apuntalar de nuevas maneras a su industria tecnológica ante estos embates de occidente.

Tanto Inglaterra como la Unión Europa lo están pensando dos veces antes de sumarse, como Australia, a esta guerra fría, y no han cedido a las presiones de Trump, pero algunas empresas proveedoras de Huawei en Alemania ya suspendieron embarques de mercancía y la más grande asociación de ingenieros del mundo, IEEE, ya retiró a investigadores chinos de sus equipos de revisión de investigación de pares, invocando la orden ejecutiva de Trump, dado que la sede de este colegio profesional está en New Jersey.

Pero en Europa se actúa con más cautela y en la carrera tecnológica imparable, quizá el viejo continente no esté dispuesto a rezagarse, como lo hará Estados Unidos al expulsar a Huawei, en la carrera 5G.

 

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En México el mercado de Huawei es importante. Es proveedor de las cuatro redes móviles entre otras, una de las cuales, AT&T es norteamericana.

Si bien el boicot no puede ser extraterritorial, un nuevo ataque visceral de Trump para redondear su brillantísimo plan de fijar aranceles a todo lo “made in Mexico”, ¿podría llegar al grado de impedir la entrada a o salida de tráfico de datos de su país, si las redes que operan en México tienen componentes Huawei? o bien, ya en la locura total, ¿prohibir a los usuarios de su país recibir servicios de roaming en México o a los viajeros mexicanos recibir roaming más allá del Río Bravo?, dado que todas las redes de nuestro país tienen sendos componentes chinos.

Quizá en países en donde las acciones colectivas sí funcionan, los consumidores y empresarios podrían contrarrestar estas medidas y exigir ser indemnizados por los daños que les causarán.

 

Twitter: @LabardiniA


 

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